7 oct. 2015

Soles dentro del sol

Estrellas dentro del astro verifican insondables requiebres. Estimula la infinitud al albergar una monódica eternidad; aferran espantos con temperaturas girando en derredor hasta asfixiar esfericidades inclementes.
Aterraban espasmos quienes dentro vivían. Quienes dentro aguardaban y auscultaban la sinceridad de su divinidad. Proclives a desautorizar la ilimitación concebían cuestiones antropófagas deliberando cualquier hueso a rumiante mandíbula afilada. Se disfrazaban de árboles incendiados, de praderas desérticas, de mitos con escorpiones despertando el clamor de noches infernales. Y se sabían las condiciones, las cláusulas de permisos abrasivos
de temibles abruptos
de indefinibles determinaciones por probar el angustioso infinito mediante la única boca del sol alimentándose con su eternidad parida.
Parto crucial, parto sideral: parto sin cópula sin éxtasis sin motivo pese a la reicidad convincente de quien pare otro sol dentro.

25 ago. 2015

Cuadrículas

Contendré posicionamientos encapsulándolo todo. Por arriba, por debajo, habrá singularidades de espectros presas de mis cuadrados infinitos. La cuadriculatura será áspero nombramiento de quienes la ocuparán.
Contendré mares, árboles y nubes. Las arbitrariedades de cada razón se alojarán en mi recinto, mientras fuera nada quepa salvo un cielo disonante aguardando su destierro.
Contendré lagunas, plantas y neblinas. Las regulaciones por un mundo aprobado necesitarán de mis prohibiciones como cuadrícula perentoria y sagaz.
Ya no más repliques, ya no más silabeos ante mí presentes: bordeando las máculas de los Yo solo atraeré fuegos reclamatorios de voces defórmicas.
Pero he sabido de humanos ahí encerrados. Sus cuerpos habían respetado las posiciones, aunque sus inconsciencias perduraban sobre todo presidio inmaculando sueños por un cielo ajeno.

6 ago. 2015

Derrama la mente

Salvatajes aislados atentan un sufrir auténtico.

Celebran salvajes derroteros,
apedrean infamias clásicas,
demuelen columnatismos desahuciados.

¡Pero no!
Que maldecires arrollan retrógrados;
que polémicas insulsas reclaman,
serán caídas rompibles de faustos quereres.
Pero no, jamás, tránsito enajenable con trenzas de recomendables asistencias. 

31 jul. 2015

Caja

Cerrada. Sus esquinas desproporcionadas cobijaban los ensueños de quienes temían abrirla, de quienes temían sujetarla demandando su apertura al mundo visto.
Caja cerrada. Cada remanente de lo que hubo dentro es temperatura de vanos sigilos, es temperatura de restos de principiantes ante la razón de una tentación: el abandono.
Abandonaré la misión. Serán vástagos de oscuras luces cada morfismo con invariables ataduras, con invariables atacantes de clara sed por remendar artilugios de ocho esquinas equidistantes.
Será un crimen, será un óptimo escondite; dará, cada plano, huestes de ensimismados artefactos prefiriéndose fenecidos ante tu tacto, el mío, el tuyo.
Pero la caja no se abre. No despunta siquiera una vértebra del esquelético deforme habitando dentro. No lo conozco, no lo conoceremos; andará más allá de nuestras supersticiones demorando la última sujeción ante cabos desgarrados.
Aunque ya sepa, al notarte, que una vez estuviste dentro.

13 jul. 2015

Caldera

Entre espacios dilatados sé:
hirvientes monosílabos desencadenados de su boca abrupta,
de su laringe con espasmos,
monólogos encadenados,
fríos.

Aunque pequen los vientos sé:
claustro final arrecia impúdicamente en cuerpos devorados,
en miembros revividos,
desencadenando pudores,
fin.

Sé entre dilatados espacios aunque peque el viento,
sé de fríos fines,
y la ingrata agonía devendrá en la caldera de los ánimos. 

2 jul. 2015

Frenesí cauto

Convine en diametrales artilugios hasta derramar la copa; por fastidiar al otro, por maldecirlo y perjurarlo, por arremeter dicotomías con mi señuelo vespertino cejando quereres sulfatados.
Desconvine: la copa no deberá ser arrojada. El mantel tendrá su limpia cuota andando sobre más cadáveres dispuestos en su alrededor. Los sillones respirarán ansiosos la verduga música de los comensales.
Convenía desatender toda alteración al presentarme, quedarme y acomodar las vasijas hasta romperlas cuando nadie mirase ni otorgara su tedio embarazoso.
Pero, ¡no!
¡Aminoren sus espacios y destiñan sus vestimentas!, cuerdas de los aires ¡Sépanse convenientes aunque desconviniera lo que convenía!, por más astros, por más luceros arribando a esta cautelosa mesa de banderines sospechosos.

16 jun. 2015

Violáceo

Carnívoras maledicencias retumban en sordos oídos detonándose colorales. Con síntomas de expectantes sapienciales se dan sobre objetos
aunque también bajo conceptos se dan sapientes espectadoras de un síntoma con color.
Pero,
¡temo verte!, desgarrarme en un sinfín de tertulias evaporándose al irte, color; al refugiarte, color: al precipitarte nauseabundo hacia concavidades de transparencias defectuosas.
Pero,
¡temo perderte!, cuando emergés,
cuando surgís auxiliando,
cuando ya nada destine enterrarte en paletas de carnes maldecidas retumbando.

23 may. 2015

Ultimo sueño, el eterno

Capitulé sueños al despertar,
sueños de un sueño eléctrico.
Alcancé soñar mortajas de abedules despidiéndose de ese otro sueño nocturno;
sueños de un sueño ilimitado, trascendido en columnas de un vapor material.

Al despertar he oído disparos,
de una noche anterior, bajo un noctambulismo genérico;
al despertar he sido un durmiente soñando surrealidades pretéritas y disonantes.

Creo, o creía, advertir esos límites, esas advenedizas fronteras de mares carbonizados,
pero he creído estar despierto cuando soñar ha sido constante fisonomía de un rostro irreflejable.
Y ya, durante los amaneceres, escalo recuerdos sobre la cima de desatadas montañas,
y clareo, clarean soles despidiéndose de mis vigilias.  

15 may. 2015

Viento

Viento que vuela invisible sin percances arrastrará sonambúlicas desesperanzas de aturdidos meridianos. Será el Dios, será su profeta acobardando marchas en contra de poderíos analíticos señoreando patíbulos sin rostro.
Viento que volaba, que arrasaba, que incitaba quemar entre dientes carbónicos había sido aire soplado desde los inicios anfitriales. Recordaba pertenecer, tener un origen y sabía dónde hallarlo. Pero hacía dolencias, hacía desprevenidos enfados reconocerlo mediato. Hacía, hacía y deshacía su volar sobre dorsales de pieles sin nombre.
Viento que vuela es visiblemente acatado por despiertas esperanzas de auditas disonancias. Será pavor, será un hereje marchando triunfal hasta la gota de los quemares. Será su incendiar su brisa espasmódica mientras abran sus alas un hechizo consagrado.

10 abr. 2015

Perdido

Creo buscar perdidos objetos que no hallaré. La misma verborragia se pierde al intentar describirlos, aunque no cesaré de ir tras ellos, de profanarlos equitativamente detrás de luciérnagas de vapor.
El bosque perdido mostraba silogismos ecuménicos de equidistantes permanencias erráticas. El mismo bosque encerraba toda dependencia junto a trapacerías que una vez pude haber deshecho. Pero no, no hubo en él misericordias divinas ni terrenales. Se mostraba disperso para domarlo, eficaz en ocultamientos con pertrechos de aguas oscuras.
Temía perderme cuando las rarezas de insanos insectos devoraban las huellas, tus marcas y las mías: nuestro legado arqueológico. Temía hallarme desconsiderado ante tales reticencias hasta acobardarme, identificarte y palabrear direcciones.
Pero temo, y el bosque se abre en desérticas asunciones que jamás haya considerado. El bosque sos vos, digo; y durante la bacanal búsqueda las cenizas de los objetos perdidos dicen que no habrá jamás elementos hechos para ser hallados. Yo sé que aventurándome podría replicarle sobre desacuerdos, aunque prefiero callar, fundirme en la selva y denominarme súbdito de un séquito inmortal.